30 jun. 2011

Emocionante homenaje a una maestra en la Casa de Sarmiento

Carmen Adárvez, maestra" La vida de Sarmiento me apasionó siempre, he seguido su ejemplo, con su lema de educar al soberano. Antes, había que hablar de un maestro con letra mayúscula. En cambio, hoy veo que los docentes no son respetados. Los chicos necesitan valores."

San Juan.- El director de Diario El Zonda le entregó un cuadro recordatorio a Carmen Adárvez, una de las máximas referentes de la Escuela Fray Justo Santa María de Oro en Carpintería. Anécdotas de un siglo de vida.

La emoción embargó a todos los presentes ayer a la tarde en la Casa de Sarmiento. En especial a Carmen Adárvez cuando el director de Diario El Zonda, José Manuel Alvarez, le entregó el cuadro con la nota publicada el 16 de febrero pasado en este medio. Allí se plasmaba vida y obra de la maestra. “Fue muy linda la nota, la verdad me gustó mucho”, deslizó emocionada la docente nacida en 1911 y una de las máximas referentes de la Escuela Fray Justo Santa María de Oro en Carpintería. A continuación una breve reseña de aquella nota.
Con la sabiduría de los años y la vida en sus espaldas, la señora Carmen Adárvez se mantiene lúcida y en perfecto estado de ánimo a pesar de sus cien años de edad. Aunque se moviliza con un andador para caminar, no pierde su sentido del humor y la energía cuando se ofició el homenaje al Maestro de América inmortalizado en la estatua que da para la calle General Acha.

Fuente: http://www.elzonda.info/
Memoriosa
Con excelente memoria, cuenta numerosas anécdotas de su vida como docente. Ella nació en 1911 y se desempeñó como maestra en  el Colegio Fray Justo Santa María de Oro en Carpintería. Desde su casa hasta el trabajo se transportaba en tren o en sulki recorriendo kilómetros por el campo. Estuvo también en la Escuela Nacional Nº 100 y como directora desempeñó su cargo en la Escuela Manuel Belgrano del Barrio San Damián, donde concluyó su carrera allí.

Feliz con el Maestro
Doña Adárvez es feliz cada vez que recuerda a Sarmiento. Goza de muy buena salud, aunque por los datos de su libreta cívica, le digan que tiene 100 años, ella se resta edad para verse más joven. Sin embargo, su voz es sagrada y su lengua filosa para opinar lo que siente y piensa, nada diferente de lo que fue Sarmiento.
“Antes, había que hablar de los maestros con mayúsculas. En cambio, hoy veo que los docentes no son respetados”, dijo. “Los chicos necesitan que se les eduque con valores, y es el hogar, la familia, la primera escuela que uno tiene en la vida. Si ella está torcida, también lo estarán ellos. Hoy veo cómo los padres rivalizan con los hijos. Me apena San Juan por muchas cosas que pasan en la tele, por eso no quiero verla más, yo la apago y salgo a pasear afuera; ahí veo todo lo bueno y hago a un lado lo malo”, contó la docente.

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